Mi aprecio por la fotografía en blanco y negro comienzó en experiencias personales que comenzaron en la Escuela Martín Tovar y Tovar de Barquisimeto. Con el profesor Oswaldo Blanco.
Aunque fueron solo unas pocas clases las que yo tuve la oportunidad de asistir, esa introducción se quedó conmigo hasta, ahora, que todavía sigo practicando fotografía blanco y negro. Aquí, en Canadá, mi conexión con la fotografía en blanco y negro se ha fortalecido explorando las galerías de la ciudad y compartiendo esta pasión con otros aficionados a la fotografía que también aprecian la estética del blanco y negro.
Desde mi punto de vista, la fotografía en blanco y negro, para mí, va más allá de la ausencia de colores; es una expresión artística que coloca la atención en las emociones, formas, líneas y la luz.
En este año 2024 me propuse algo personal: salir más con mi Nikon D750 y mi Nikon FM2 y enfocarme en blanco y negro. Capturar momentos, mi familia, viajes, espacios urbanos y lo cotidiano. A notar la luz, las lineas, las formas, las texturas, las emociones, los gestos.